Tus Tripulantes · David Sagristà

Son las once de la noche y estás delante de la nevera abierta, sin hambre, mirando.

Mañana te preguntarás por qué lo hiciste, y no tendrás una buena respuesta.

Sigue bajando
Te sonará

Todos tenemos una colección de momentos que no acabamos de entender.

Dentro de ti no hay una voz:
hay una tripulación.
La idea

Eres un barco. Y no navegas solo.

Esa parte que quería cerrar la nevera y esa parte que alargó la mano no son la buena y la mala. Las dos querían algo bueno para ti: una cuidarte, la otra consolarte de un día difícil. Simplemente no estaban de acuerdo en qué necesitabas.

Y como no había nadie arbitrando, ganó la que empujó más fuerte.

Eso es todo lo que pasó. Y se puede aprender a hacerlo de otra manera.

Un velero de tres palos navegando a mar abierto
Tu barco, visto desde fuera
Vigía Capitán Cubierta Galeras Casco

Abajo del todoEl casco

Aquello con lo que zarpaste y no elegiste: tu cuerpo, tu temperamento, tus capacidades naturales. No te determina, pero te condiciona. Y ahí abajo viaja el Carpintero, que recorre la bodega con su lámpara mirando cómo está el barco, y sube a contarlo.

Donde no llega la luzLas galeras

Ahí, encadenados, viajan tripulantes de pleno derecho: partes de ti que existen y a las que no dejas subir. La ternura que te da apuro enseñar. El grito que nunca sueltas. Nadie los encerró: lo hiciste tú.

A plena vistaLa cubierta

La tripulación que sí reconoces. Los que te dan energía y dirección, y los que nacieron para protegerte pero acabaron frenándote. No se diferencian por sus intenciones, sino por sus métodos.

En el timónEl puente de mando

El Capitán es quien decide, que no es lo mismo que quien controla. Muchas voces empujan a la vez, pero solo una puede llevar el timón. Alguien tiene que arbitrar.

En lo alto del mástilLa vigía

Es la conciencia. No decide el rumbo ni da órdenes: su trabajo es ver. Y es lo que hace posible un capitán consciente, porque un capitán que no ve decide a ciegas.

La tripulación

Nadie te da tu tripulación. La descubres.

Los arquetipos son espejos, no moldes. Los tripulantes que de verdad importan llevan un nombre que solo tú puedes ponerles.

El Explorador
Te impulsan

Los potenciadores

El Explorador, que siempre quiere ver qué hay detrás de la siguiente curva. El Cuidador, que se activa en cuanto alguien lo necesita. Cuando uno de ellos está activo, no te agota: te nutre.

La Perfeccionista
Te frenan

Los saboteadores

La Perfeccionista, que quería salvarte del error y acabó impidiéndote terminar nada. El Complaciente, que aprendió que agradar era la forma de que te quisieran. Todos nacieron para protegerte.

El SensibleLa Rabiosa
No les dejas subir

Los desterrados

Viajan encadenados abajo, en las galeras. El Sensible, que siente más de lo que se atreve a decir. La Rabiosa, que empuja con una fuerza que te da miedo. Los reconoces por lo mucho que te irritan en los demás.

La SabiaEl JuezEl NiñoLa Trascendente
Te orientan

El consejo asesor

La Sabia sabe hacia dónde; el Juez, por dónde no. El Niño aporta juego y autenticidad, y la Trascendente conecta con algo más grande que tú. El capitán los escucha a todos y no obedece a ninguno.

«Fluir no es lo contrario de gobernar. Fluir elegido es gobernar. Lo contrario de gobernar es ausentarse.»
Del capítulo introductorio
¿Hacia dónde?

Estar bien no es placer constante ni ausencia de problemas.

Se apoya en tres ingredientes, y no todos necesitamos la misma mezcla. Esa mezcla, la tuya, es tu rumbo.

01

Placer

El gozo de los buenos momentos. Se vive en presente y es imprescindible, pero no llena solo.

02

Satisfacción

La alegría que da el esfuerzo: haber logrado algo que costó, y haberte convertido en alguien más capaz.

03

Sentido

La convicción de que lo que vives importa. Es el único de los tres que puede convivir con el dolor.

David Sagristà
Quién lo escribe

David Sagristà

Acompaño a personas y equipos en procesos de autoconocimiento y liderazgo. Antes dirigí empresas en Francia, Estados Unidos y China, hasta que una conversación con mi abuela frente al Mediterráneo me hizo cambiar de rumbo.

Soy autor de Las tres dimensiones de la comunicación. Tus Tripulantes es el libro que llevo años queriendo escribir.

¿Y tú, hacia qué puerto navegas?

El libro está en camino. Déjame tu correo y te aviso cuando esté listo. Sin ruido: solo cuando haya algo que de verdad merezca la pena contarte.

Nada de spam. Puedes darte de baja cuando quieras.

Gracias. Te escribiré cuando el barco zarpe.

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